En España, la forma oral, en pastillas, está disponible de forma gratuita a través del sistema sanitario en muchos centros especializados, y también puede ofrecerse en clínicas privadas con seguimiento médico personalizado.
Uno de los retos de la PrEP oral es la adherencia: algunas personas tienen dificultades para mantener una toma diaria o intermitente. Para dar respuesta a ello, han surgido nuevas formulaciones inyectables de larga duración que facilitan la adherencia y la continuidad en la prevención.
Actualmente, a nivel mundial disponemos del cabotegravir inyectable, que se administra cada dos meses mediante una inyección intramuscular y ofrece una eficacia superior a la PrEP oral.
Además, recientemente la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha aprobado lenacapavir, un nuevo fármaco subcutáneo que se administra solo dos veces al año, lo que supone un paso más hacia una prevención más efectiva, cómoda y adaptable.
La implementación de estos fármacos y formulaciones es inminente y probablemente ofrezcan nuevas opciones terapéuticas que faciliten la administración.
La PrEP no solo protege a nivel individual: es también una herramienta de salud pública clave. Los estudios realizados en diversos países han demostrado que, cuando se implementa de forma amplia y con un buen acompañamiento sanitario, la PrEP contribuye de manera significativa a reducir la incidencia de nuevas infecciones por VIH.
Es importante recordar que la PrEP no sustituye otras herramientas de prevención, sino que forma parte de un enfoque integral conocido como prevención combinada. Esto incluye el uso de preservativos y lubricantes, el diagnóstico precoz y tratamiento de otras ITS, la vacunación frente a hepatitis A, B, VPH y mpox (antes conocida como viruela del mono), así como la reducción de riesgos en prácticas sexuales y en el uso de sustancias.
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